Modelo energético actual

ahorro energiaCada vez que satisfacemos un deseo inmediato de manera desbordada, en nuestro interior sabemos que conllevará irremediablemente un costo. Al igual que ocurre a nivel personal, también se muestra a nivel global. Aparentemente, todo desarrollo económico es positivo pero hay un ying y un yang. Estamos insertos en un proceso de calentamiento global que año tras año aumenta la temperatura del planeta. La eficiencia energética se hace cada vez más plausible.

El mundo produce al año la friolera cantidad de casi 7.000 millones de toneladas de emisiones de gas efecto invernadero. Nuestra nefasta y destructora generación contribuye a este calentamiento con un 25% de la electricidad que surge de nuestras casas. El consumo de nuestros hogares está en el grueso de la responsabilidad del calentamiento de la Tierra. O nos decantamos por el ahorro energético o la cara de la moneda, el yang, será un legado funesto para el resto de las generaciones venideras.

De hecho, el ocaso de la era del petróleo es inminente, en el año 2030 es la fecha tope que marcaba Jeremy Rifkin, experto en cambio climático y seguridad energética. El experto asesor de la Unión Europea vaticinaba el final del modelo energético actual cuando en el 2008 ya hacía hincapié en apostar por la energía renovable y la eficiencia energética.

El modelo energético actual se caracteriza por generar una gran cantidad de riqueza pero distribuida de manera desigual además de desvincularse respecto a los sistemas y medidas de ahorro y eficiencia haciendo depender su rentabilidad más del aumento del consumo que de la escala adecuada o la calidad del servicio.

energiaAdemás, del cambio climático y los desequilibrio socioeconómicos hay otras problemáticas que se derivan de este modelo energético actual como son la aceleración del agotamiento de recursos que son finitos, tal y como indicaba Jeremy Rifkin y la ineficiencia y el derroche energético.

Según el Índice de Prosperidad Económica y de Productividad Energética 2015, a nivel global se derrocha el 98% de la energía que se produce. La introducción de dispositivos de ahorro energético, la utilización de lámparas de bajo consumo y la mejora del aislamiento de los edificios, son medidas que podrían contribuir a mejorar sensiblemente esta situación y terminar con tanto derroche energético.

El sector residencial y el derroche energético

El sector residencial es otro de los sectores en los que más energía se derrocha. Según la entidad Certicalia, el 90% de los veinticinco millones de viviendas que existen en España suspende en eficiencia energética.

Por tanto, la mayor parte del parque español de viviendas necesita enfrentarse a una renovación de sus instalaciones térmicas, sistemas de electricidad e iluminación y mejorar en aislamiento para evitar derrochar energía. Solo así podrá cumplirse con los objetivos energéticos y de emisiones fijados por la Unión Europea para 2050.

Según datos de WWF, para lograrlo, España debe establecer como meta una tasa de reforma de 400.000 viviendas anuales, el 1,5% del parque actual, frente a la tasa actual del 0,3%.

Ahorro y eficiencia energética

electricidadEn la medida que el consumo de energía por unidad de producto producido o de servicio prestado sea cada vez menor, aumenta la eficiencia energética. Por lo tanto, la tecnología disponible, los hábitos responsables harán posible un menor consumo de energía mejorando la competitividad de las empresas y la calidad de vida personal.

La eficiencia energética se define como la obtención de los mismos bienes y servicios energéticos pero con mucha menos energía aumentando considerablemente la calidad de vida reduciendo la contaminación, a un precio inferior al actual y alargando la vida de los recursos evitando los conflictos.

Eficiencia energética en electrodomésticos

Cuando adquirimos un electrodoméstico podemos ver una etiqueta de información al lado que nos indica de forma rápida y sencilla la eficiencia eléctrica de dicho aparato que nos hará la vida más cómoda. La eficiencia de un electrodoméstico es la capacidad de éste para realizar su función con un consumo de energía menor. Hoy en día el etiquetado energético es obligatorio en toda la UE para algunos electrodomésticos como las lavadoras, frigoríficos, secadoras, hornos eléctricos, congeladores, etc. La escala oscila desde A++++ (el más eficiente), hasta el D que es de consumo elevado. Si adquirimos un electrodoméstico eficiente además de contribuir a la reducción de nuestra factura de la luz, estaremos contribuyendo a un mundo mejor y más eficiente.

¿Ayudan las compañías suministradoras de energía?

Por supuesto que sí, las últimas que hemos irrumpido en el panorama energético venimos con un ADN de serie en el que se nos ha instaurado una mentalidad diferente y contraria al modelo energético que impera en las grandes compañías proveedoras de energía. Teranova apuesta por el ahorro energético y se fundamenta en unos valores sólidos centrados en la transparencia y en el fomento de las energías renovables.

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